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Sentimiento de inferioridad

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¿Alguna vez te has sentido fuera de lugar, como si no fueras suficiente en comparación con los demás? En el fascinante diálogo del libro «Atrévete a no gustar» de Kishimi y Koga, se explora esta experiencia universal llamada sentimiento de inferioridad. Imagina que cada vez que te miras en un espejo, en lugar de ver tu verdadero yo, solo ves una lista interminable de comparaciones con los demás. Esta percepción puede ser abrumadora y, lo que es peor, puede convertirse en un obstáculo real para que vivas la vida que realmente deseas.

FILÓSOFO: ¿Conoces el término «sentimiento de inferioridad»?

JOVEN: Qué pregunta más tonta. Soy un cúmulo de sentimientos de inferioridad.

FILÓSOFO: ¿Y qué sentimientos en concreto son esos?

JOVEN: Por ejemplo, siempre que leo en el periódico algo acerca de una persona de aproximadamente mi edad y que tiene mucho éxito, me embarga la sensación de inferioridad. Si alguien que ha vivido aproximadamente el mismo tiempo que yo ha logrado tener tanto éxito, ¿qué diantres estoy haciendo con mi vida? O si veo a un amigo que parece feliz, antes de sentir que tengo ganas de celebrarlo con él, siento que me embargan la envidia y la frustración. Por supuesto, esta cara granujienta tampoco es que ayude mucho y, además, siempre me he sentido inferior en lo relativo a mi formación y mi empleo. Por no olvidar mis ingresos y mi situación social. Creo que estoy completamente infectado de sentimientos de inferioridad.

FILÓSOFO: En el alemán, la palabra es Minderwertigkeitsgefühl, que significa sensación (Gefühl) de tener menos (minder) valía (Wert). Así que «sensación de inferioridad» es un término que tiene que ver con la valía que uno se atribuye a sí mismo.

JOVEN: ¿Valía?

FILÓSOFO: Sí, la sensación de que uno no vale nada. Hablemos ahora de mi propia sensación de inferioridad. Cuando me conociste, ¿cuál fue tu primera impresión? En cuanto a características físicas.

JOVEN: Vale, pues lo cierto es que eres más bajo de lo que había imaginado.

FILÓSOFO: Gracias. Mido un metro y cincuenta y cinco centímetros de estatura. Hubo un tiempo en que me preocupaba mucho mi estatura. Estaba seguro de que las cosas serían distintas si mi estatura fuera normal, Una vez le expliqué a un amigo cómo me sentía y me dijo que eran «todo tonterías». A continuación, me preguntó: «¿Qué harías si fueras más alto?, Sabes, Tienes un don para conseguir que la gente se relaje». Es cierto que un hombre alto y fuerte puede intimidar a los demás por su envergadura. Por el contrario, con alguien pequeño como yo, la gente suele sentirse segura. Así que me di cuenta de que ser bajo era algo deseable. Hubo una transformación de valores. Es cierto que mi estatura es inferior a la estatura media y que es una cifra objetiva. A primera vista, podría parecer inferior. Pero lo verdaderamente importante es el significado que yo decida hacer con esa estatura. El valor que le dé.

JOVEN: ¿Qué significa eso?

FILÓSOFO: Si no hubiera habido nadie con quien compararme, ni siquiera se me habría ocurrido pensar que soy bajo. Lo que sientes no es una inferioridad objetiva, sino una sensación de inferioridad subjetiva.

JOVEN: Dicho de otro modo, los sentimientos de inferioridad que sufrimos son interpretaciones subjetivas, no hechos objetivos, ¿he entendido bien?

FILÓSOFO: Exacto. la subjetividad tiene algo bueno: nos permite decidir.

JOVEN: ¿Volvemos al argumento de que uno puede elegir su estilo de vida?

FILÓSOFO: Eso es. No podemos alterar los hechos objetivos. Sin embargo, podemos cambiar la forma de actuar tanto como queramos. Habitamos un mundo subjetivo. Hablamos de esto al principio, ¿te acuerdas?

JOVEN: Sí, el agua del pozo que está a dieciocho grados. En invierno parece más cálida y en verano fresquita.

FILÓSOFO: Ahora, Minderwertigkeitsgefühl, es un término que tiene que ver con la valía que uno se atribuye a sí mismo. ¿Cuál puede ser esa valía? Están los diamantes, por ejemplo, a los que asignamos un valor elevado. Encontramos valores concretos para esa joya y decimos que su precio es este o aquel. Sin embargo, un diamante no es más que un guijarro.

FILÓSOFO: El valor es algo basado en el contexto social. Si pensamos en el verdadero coste en términos de material impreso de un dólar, el valor no se acerca ni de lejos al dólar. Si yo fuera la única persona en el mundo, es muy probable que echara los billetes a la hoguera en invierno. Si seguimos la misma lógica, no tendría motivo alguno para preocuparme por mi estatura.

JOVEN: ¿Si fueras la única persona en el mundo?

FILÓSOFO: Sí. Al final, el problema de la valía nos devuelve otra vez al tema de las relaciones interpersonales.

JOVEN: Así que esto tiene que ver con lo que decías acerca de que todos los problemas tienen que ver con las relaciones interpersonales.

FILÓSOFO: Sí, eso es.

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¿Por qué sentimos inferioridad?

La ciencia psicológica nos dice que este sentimiento no surge de la nada. La teoría de Alfred Adler sugiere que esta sensación de insuficiencia nace de la constante comparación con otros. Por otro lado, la psicología cognitiva añade que nuestra respuesta emocional a evaluaciones sociales negativas puede convertirse en un rasgo de conducta persistente si no se aborda. Al final, este ciclo puede alejarte de tus sueños y metas, dejándote atrapado en un rincón sombrío de la incertidumbre.

Lo curioso es que, aunque muchos experimentan estos sentimientos, es complicado medir cuántas personas se sienten así, ya que es una experiencia profundamente personal. Sin embargo, estudios han revelado que, entre adolescentes y jóvenes adultos, esta sensación es increíblemente común. También es en esta etapa de la vida, llena de inseguridades y comparaciones, donde estos sentimientos suelen intensificarse.

¿De dónde vienen estos sentimientos?

El origen del sentimiento de inferioridad es un rompecabezas que mezcla la biología, la psicología y el entorno social. A veces, hay factores genéticos que nos predisponen a ser más sensibles a estas comparaciones. Además, las condiciones hormonales, como los niveles de oxitocina, pueden influir en nuestra autopercepción. Pero no todo es biológico: crecer en un ambiente familiar lleno de crítica o competencia puede intensificar esta sensación en la infancia. Y si a esto le sumas la presión de los estándares sociales impuestos por los medios, la historia se complica.

Estrategias para superar el sentimiento de inferioridad

Pero aquí viene la buena noticia: ¡hay caminos para salir de esta trampa! La comunidad de terapeutas ha desarrollado diversas estrategias que pueden ofrecer una nueva perspectiva:

Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Imagina poder transformar esos pensamientos negativos que te acechan. La TCC se centra en ayudarte a identificar y desafiar esos pensamientos disfuncionales, permitiéndote crear una imagen más positiva y realista de ti mismo.

Terapia Contextual: Aquí, el enfoque se centra en ayudarte a vivir según tus valores, aceptando tus pensamientos y emociones difíciles. Técnicas como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) hacen que cada día sea un poco más fácil y manejable.

Mindfulness y Autocompasión: ¡Detente y respira! Estas prácticas te enseñan a estar presente sin juzgarte, reduciendo el impacto de la autocrítica y promoviendo una mayor paz emocional.

Ambientes Educativos Positivos: No solo la terapia individual es efectiva; también podemos hacer una diferencia enorme al crear entornos en las escuelas que fomenten la aceptación y la autocompasión. Imagina un aula donde se celebra la diversidad y los estudiantes son alentados a ser ellos mismos.

Psicoterapia Psicodinámica: Este tipo de terapia te invita a explorar tus experiencias pasadas que han moldeado tu autopercepción, permitiendo que te liberes de patrones negativos y construyas una nueva relación contigo mismo.

Conclusión

El sentimiento de inferioridad puede ser una sombra que nos persigue, pero no estás solo en esta lucha. La buena noticia es que, con las herramientas adecuadas y un poco de valentía, puedes transformar tu vida y reclamar tu poder personal. Al final del día, todos merecemos vernos a nosotros mismos con amor y respeto.

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Imagen de José Vicente Calderón
José Vicente Calderón

Psicólogo especializado en bienestar emocional y desarrollo personal.

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